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Debate Autonomia

     
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morte,libertad...
Remetente: Jorge  Esteves  da  Silva  <jorge@edugraf.ufsc.br>
Data  de  Envio: 1996-02-21  19:38:14.000
     -------------------------- [Original Message] -------------------------      
  M U E R T E ,   L I B E R T A D   Y   E X P E R I E N C I A   S O C I A L
 

   ...?Como es que llegamos a saber de la muerte?  ?En que forma se nos 
manifiesta? Una respuesta muy obvia es que experimentamos la muerte de otros. 
Pero esta respuesta cae por tierra al ser sometida a escrutinio. Por ejemplo, 
?que es, en la muerte de otros, lo que experimentamos como muerte?  ?Acaso el 
hecho de que sus funciones fisiologicas vitales hayan llegado a una cesacion 
irreversible? Si...y no. Sin duda es verdad que por lo menos algunos organos 
cruciales han dejado de funcionar.  ?Pero es esto lo que queremos decir 
cuando afirmamos que alguien ha muerto? No estamos hablando de los organos 
sino de la persona; y las personas no se componen solamente de sus organos, 
como la musica no consiste solo en ondas sonoras.
 
   Asi como la muerte de una persona no es la muerte de un organismo, tampoco 
su vida es un fenomeno meramente organico. Para ser una persona debemos 
existir en lo que por el momento llamaremos una red de conexiones con otras 
personas. No hay duda que si nuestra meta fuera extender nuestras vidas en 
terminos organicos, podriamos obtener resultados notables aislando personas 
en un ambiente sellado y libre de germenes, vigilando atentamente todos los 
sistemas vitales y proveyendolos de una dieta de maximo valor nutritivo, pero 
esto no seria ya lo que consideramos existencia humana. Aseguraria solamente 
la continuidad del cuerpo a costa de la continuidad de la persona. La muerte, 
por lo tanto, debe entenderse basicamente como un danho irreversible a la red 
de conexiones entre las personas. Es en este sentido que la muerte es 
importante para la experiencia. Lo que experimentamos no es la muerte de otro 
como muerte, sino el repentino rompimiento de la fragil red de la existencia. 
La muerte tiene el efecto inmediato de revelar esa interconexion de la vida. 
Con frecuencia ignoramos cuan cercanamente se desarrolla nuestra auto-
comprension en relacion a otra persona, hasta que esa persona ha sido 
arrebatada por la muerte. La tremenda desorientacion de los deudos es 
evidencia elocuente no solo de que estamos ligados, sino tambien de que la 
red que nos sostiene es demasiado fragil. De hecho, la red se rompe como si 
no fuera nuestra, como si nuestras propias vidas no nos pertenecieran.
 
   Hay algo que la muerte revela a la experiencia como ningun otro 
acontecimiento puede hacerlo. Si bien demuestra nuestra dependencia respecto 
de la red de conexiones, tambien demuestra que simultaneamente la red depende 
de nosotros. Nuestras relaciones con los demas son siempre reciprocas. Como  
personas, no somos nunca objetos inertes a quienes otros dirigen sus 
acciones. Una relacion personal no existe hasta que respondemos a los otros, 
hasta que hemos entrado en relacion mas alla de nuestra propia libertad, 
incluso si esa libertad es muy pequenha. Un ninho, por ejemplo, depende de 
sus padres, pero los padres no crian al ninho como "un ninho", en el mismo 
sentido en que podrian construir una casa o cultivar un jardin. El ninho debe 
entrar en relacion con su propia libertad, de otra manera el ninho apenas 
seria diferente a cualquier otro objeto de manipulacion para esos padres. 
Asi, lo que la muerte revela es algo paradojico: tenemos la vida por otros y 
con otros, pero solo hasta el grado en que participemos libremente en nuestra 
relacion con esas personas. La muerte revela nuestra dependencia pero tambien 
nuestra libertad; y revela que no podemos tener una sin la otra. 
 
   Lo que constituye primordialmente la existencia humana es la continuidad 
temporal de la vida. Las relaciones humanas no son solamente una 
interdependencia de libertades compartidas, tambien se mueven hacia atras y 
hacia adelante en el tiempo, incluso mas alla de los momentos en que la 
relacion fisica comienza y termina; ademas, esa continuidad esta directamente 
coordinada con el significado de la vida. Si nada resulta de nuestras 
acciones, si no tienen ninguna consecuencia para nosotros o para otros, 
obviamente carecen de sentido. Cuando comenzamos a ver que nuestra vida, 
considerada como un todo, no tiene resolucion, consecuencia o importancia mas 
alla de si misma, encontramos maneras de ocultarnos a nosotros mismos el 
hecho de que no estamos verdaderamente vivos, en el doble sentido de ser 
libres y dependientes respecto a nuestras relaciones con otros.
 
   La paradojica union de libertad y dependencia que la muerte revela es 
mucho mas poderosa en su dimension temporal. No puede haber historia que 
consista solamente de una persona. Mi historia es una larga serie de 
intercambios con otros, y, de hecho, algunos de esos intercambios, aunque son 
extremadamente importantes respecto de la continuidad de mi vida percibida, 
ni siquiera me involucraron. Asi tambien mi futuro es una secuencia 
anticipada de relaciones con otros. Esto significa sencillamente que no puedo 
tener la historia que yo quiera, o el futuro que pueda imaginarme. Sin 
embargo, el caso es que, a pesar de todo, mi historia es mia, y el futuro 
tambien es mio; no simplemente porque me ocurran a mi como un objeto inerte, 
sino porque libremente los elijo como mios. No existe historia ni futuro 
fuera del compromiso que las personas establecen libremente entre si. Esto es 
crucial para comprender la manera en que la muerte es importante para la 
experiencia, porque la muerte puede quitarme a esas personas, entre las 
cuales he adquirido la continuidad temporal de mi vida, pero no puede 
arrebatarme mi libertad y por lo tanto no puede destruir esa continuidad.
 
                            J A M E S   P .   C A R S E
             //Introduccion a "Muerte y Existencia" . Mexico, FCE, 1987//
                          (CORRE@ # 27, p. 16; abril 1995)


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  M U E R T E ,   L I B E R T A D   Y   E X P E R I E N C I A   S O C I A L
 

   ...?Como es que llegamos a saber de la muerte?  ?En que forma se nos 
manifiesta? Una respuesta muy obvia es que experimentamos la muerte de otros. 
Pero esta respuesta cae por tierra al ser sometida a escrutinio. Por ejemplo, 
?que es, en la muerte de otros, lo que experimentamos como muerte?  ?Acaso el 
hecho de que sus funciones fisiologicas vitales hayan llegado a una cesacion 
irreversible? Si...y no. Sin duda es verdad que por lo menos algunos organos 
cruciales han dejado de funcionar.  ?Pero es esto lo que queremos decir 
cuando afirmamos que alguien ha muerto? No estamos hablando de los organos 
sino de la persona; y las personas no se componen solamente de sus organos, 
como la musica no consiste solo en ondas sonoras.
 
   Asi como la muerte de una persona no es la muerte de un organismo, tampoco 
su vida es un fenomeno meramente organico. Para ser una persona debemos 
existir en lo que por el momento llamaremos una red de conexiones con otras 
personas. No hay duda que si nuestra meta fuera extender nuestras vidas en 
terminos organicos, podriamos obtener resultados notables aislando personas 
en un ambiente sellado y libre de germenes, vigilando atentamente todos los 
sistemas vitales y proveyendolos de una dieta de maximo valor nutritivo, pero 
esto no seria ya lo que consideramos existencia humana. Aseguraria solamente 
la continuidad del cuerpo a costa de la continuidad de la persona. La muerte, 
por lo tanto, debe entenderse basicamente como un danho irreversible a la red 
de conexiones entre las personas. Es en este sentido que la muerte es 
importante para la experiencia. Lo que experimentamos no es la muerte de otro 
como muerte, sino el repentino rompimiento de la fragil red de la existencia. 
La muerte tiene el efecto inmediato de revelar esa interconexion de la vida. 
Con frecuencia ignoramos cuan cercanamente se desarrolla nuestra auto-
comprension en relacion a otra persona, hasta que esa persona ha sido 
arrebatada por la muerte. La tremenda desorientacion de los deudos es 
evidencia elocuente no solo de que estamos ligados, sino tambien de que la 
red que nos sostiene es demasiado fragil. De hecho, la red se rompe como si 
no fuera nuestra, como si nuestras propias vidas no nos pertenecieran.
 
   Hay algo que la muerte revela a la experiencia como ningun otro 
acontecimiento puede hacerlo. Si bien demuestra nuestra dependencia respecto 
de la red de conexiones, tambien demuestra que simultaneamente la red depende 
de nosotros. Nuestras relaciones con los demas son siempre reciprocas. Como  
personas, no somos nunca objetos inertes a quienes otros dirigen sus 
acciones. Una relacion personal no existe hasta que respondemos a los otros, 
hasta que hemos entrado en relacion mas alla de nuestra propia libertad, 
incluso si esa libertad es muy pequenha. Un ninho, por ejemplo, depende de 
sus padres, pero los padres no crian al ninho como "un ninho", en el mismo 
sentido en que podrian construir una casa o cultivar un jardin. El ninho debe 
entrar en relacion con su propia libertad, de otra manera el ninho apenas 
seria diferente a cualquier otro objeto de manipulacion para esos padres. 
Asi, lo que la muerte revela es algo paradojico: tenemos la vida por otros y 
con otros, pero solo hasta el grado en que participemos libremente en nuestra 
relacion con esas personas. La muerte revela nuestra dependencia pero tambien 
nuestra libertad; y revela que no podemos tener una sin la otra. 
 
   Lo que constituye primordialmente la existencia humana es la continuidad 
temporal de la vida. Las relaciones humanas no son solamente una 
interdependencia de libertades compartidas, tambien se mueven hacia atras y 
hacia adelante en el tiempo, incluso mas alla de los momentos en que la 
relacion fisica comienza y termina; ademas, esa continuidad esta directamente 
coordinada con el significado de la vida. Si nada resulta de nuestras 
acciones, si no tienen ninguna consecuencia para nosotros o para otros, 
obviamente carecen de sentido. Cuando comenzamos a ver que nuestra vida, 
considerada como un todo, no tiene resolucion, consecuencia o importancia mas 
alla de si misma, encontramos maneras de ocultarnos a nosotros mismos el 
hecho de que no estamos verdaderamente vivos, en el doble sentido de ser 
libres y dependientes respecto a nuestras relaciones con otros.
 
   La paradojica union de libertad y dependencia que la muerte revela es 
mucho mas poderosa en su dimension temporal. No puede haber historia que 
consista solamente de una persona. Mi historia es una larga serie de 
intercambios con otros, y, de hecho, algunos de esos intercambios, aunque son 
extremadamente importantes respecto de la continuidad de mi vida percibida, 
ni siquiera me involucraron. Asi tambien mi futuro es una secuencia 
anticipada de relaciones con otros. Esto significa sencillamente que no puedo 
tener la historia que yo quiera, o el futuro que pueda imaginarme. Sin 
embargo, el caso es que, a pesar de todo, mi historia es mia, y el futuro 
tambien es mio; no simplemente porque me ocurran a mi como un objeto inerte, 
sino porque libremente los elijo como mios. No existe historia ni futuro 
fuera del compromiso que las personas establecen libremente entre si. Esto es 
crucial para comprender la manera en que la muerte es importante para la 
experiencia, porque la muerte puede quitarme a esas personas, entre las 
cuales he adquirido la continuidad temporal de mi vida, pero no puede 
arrebatarme mi libertad y por lo tanto no puede destruir esa continuidad.
 
                            J A M E S   P .   C A R S E
             //Introduccion a "Muerte y Existencia" . Mexico, FCE, 1987//
                          (CORRE@ # 27, p. 16; abril 1995)




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