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Debate Psicodrama

     
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RV: ¡¡¡¡¡¡
Remetente: Dr.  Agustin  Marco  del  Pont  <marcodpa@infovia.com.ar>
Data  de  Envio: 2000-04-24  23:40:42.000
Si te gusta lo que enternece leelo por favor y retrasmitilo.

Dr. Agustín Marcó del Pont.
Médico Psiquiatra. M. P. 11341. C. E. 4038
Santa Cruz 530. B. Paso de los Andes.
(5000) Córdoba. Rep. Argentina
Te: 0351-4895432 Celular: 156525240
e-(mail)  marcodpa@infovia.com.ar  
----- Original Message -----
From: Miguel Angel García Coto
To: Agustín Marcó del Pont
Sent: Wednesday, April 19, 2000 10:43 AM
Subject: ¡¡¡¡¡¡



Subject: RV: Una pequeña historia.


>
>
> Un día, cuando ingresé en la secundaria, vi a un chico de mi clase
caminando
> hacia su casa desde la escuela. Su nombre era Claudio y estaba cargando
> todos sus libros.
> Pensé, ¿Por qué alguien trae todos sus libros a casa un viernes? ¡Debe ser
> un traga infernal Tenía planeado un gran fin de
> semana (fiestas y un juego de fútbol mañana a la mañana), así que sólo me
> encogí de hombros y seguí mi camino.
> Mientras caminaba, vi a un grupo de chicos corriendo hacia Claudio.
> Le tiraron los libros que cargaba y lo empujaron para que se cayera al
> suelo. Sus anteojos salieron volando y vi como cayeron en el pasto a unos
> tres metros de él. Miró hacia arriba y noté una terrible tristeza en sus
> ojos. Mi corazón se volcó hacia él. Corrí hacia él y mientras se
arrastraba
> hacia sus anteojos, vi lágrimas en sus ojos.
> Mientras le entregaba sus anteojos, le dije:
> - Esos tipos son unos idiotas. Deberían ocuparse en algo.
> Me miró y dijo:
> - ¡Oye, gracias!
> Había una enorme sonrisa en su cara. Era una de esas sonrisas que mostraba
> auténtica gratitud. Le ayudé a recoger sus libros y le pregunté donde
vivía.
> Resultó que vivía cerca de mi casa, así que le pregunté por que nunca lo
> había visto en el vecindario. Dijo que había ido a una escuela privada
> anteriormente (yo nunca me había juntado con un chico de una escuela
> privada).
> Hablamos en el camino a casa. Resultó ser un chico muy agradable. Lo
invité
> a jugar fútbol conmigo y mis amigos el sábado a la mañana y aceptó.
> Pasamos juntos el fin de semana y mientras más lo conocía, más me
agradaba.
> Mis amigos pensaban igual. Llegó la mañana del lunes y allí estaba Claudio
> de nuevo con su enorme montón de libros. Lo detuve y le dije que si
> continuaba así, iba a conseguir muy buenos músculos.
> El simplemente se rió, y me pasó la mitad de los libros.
> Durante los siguientes cuatro años, Claudio y yo nos convertimos en los
> mejores amigos. Cuando estábamos por salir de la secundaria y empezamos a
> pensar en la Universidad, Claudio escogió El Salvador, mientras que yo
> escogí la UBA.
> Yo sabía que siempre seríamos amigos y que la distancia nunca sería un
> problema. El decidió convertirse en doctor y yo conseguí una beca para
> estudiar en la escuela de negocios. Lo molestaba todo el tiempo con que
era
> un traga. Incluso fue de los primeros seleccionados por Universidades y se
> estaba preparando para el discurso del día de graduación, al cual me
invitó.
> Me alegró no tener que ser yo el que tuviera que pasar al frente y hablar.
> El día de la graduación, Claudio lucía fantástico. Incluso se veía bien
con
> anteojos.
> Usualmente tenía más citas que yo y todas las chicas lo amaban. Bueno,
> algunas veces estaba realmente celoso de él. Ese era uno de esos días en
que
> él estaba nervioso. Así que le di una palmada en la espalda y le dije:
> - Oye, amigo, estarás genial.
> Me miró con una de esas miradas (de agradecimiento) sonrió y dijo:
> - ¡Gracias!
> Cuando empezaba su discurso, aclaró su garganta, y empezó:
> - El tiempo de graduación es el de agradecer a aquellos que nos ayudaron a
> lograrlo a través de esos años difíciles; nuestros padres, nuestros
> maestros, nuestros hermanos, tal vez un entrenador... pero más que nada, a
> los amigos. Estoy aquí para decirles que ser "Un amigo" es el mejor regalo
> que le pueden dar a alguna persona. Les voy a contar una historia -
> prosiguió - (Yo, miraba incrédulamente a mi amigo mientras contaba la
> historia del día en que nos conocimos).
> Había planeado suicidarse ese fin de semana, dijo. Nos contó acerca de
como
> había vaciado su casillero para que su Mamá no tuviera que hacerlo
después,
> y estaba llevando sus cosas a la casa. Me miró profundamente y me regaló
una
> sonrisa.
> - Gracias a Dios, fui salvado, mi amigo me salvó de hacer lo indecible.
> Oí una exclamación de la multitud, mientras este guapo y popular muchacho
> nos comentó acerca de su momento de debilidad. Yo vi a sus padres
mirándome
> y sonriendo agradecidamente. Hasta ese momento no me di cuenta de la
> profundidad de esto.
>
> Nunca subestimes el poder de tus acciones. Con un pequeño gesto puedes
> cambiar la vida de una persona. Para bien o para mal. Dios nos puso a cada
> uno en la vida para afectar a otros de alguna manera. Busca a Dios en los
> demás.
>
> Tienes dos opciones, puedes:
> 1. Pasar esta carta a tus amigos, o
> 2. Borrarla y pretender que no te afectó de ninguna manera.
>
> Como pueden ver, escogí la número 1.
> Y recuerda:
> "Los amigos son ángeles que nos ponen en pie cuando nuestras alas tienen
> problemas para recordar como volar."

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